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¿Quién es Julia?


Foto: Jhoan Alzáte / Producción ejecutiva: Arturo Cardozo (AP Records)

No se puede ser completamente feliz, la vida te da y te quita.

Solo hay un camino para poder seguir: ser la corriente, la calma, tempestad, marea…



¿Escribir en caliente o no? Muchas veces, hablando del proceso de composición, ha aparecido esa pregunta. Es natural. Con la emoción en primer plano uno dice y piensa cosas que normalmente no diría o pensaría. Esa cosa dramática de los extremos, esa sensación de fin del mundo puede ser muy tentadora para un compositor.


Alguna vez lo hice, por supuesto. Baudelaire y Volátil fueron canciones que nacieron de heridas abiertas y no puedo negar que funcionó; la gente se sigue identificando con ellas. Pero lo mío son los matices. Creo en el lento provecho de ir entendiendo poco a poco la vida, lo que me pasó y lo que cambió en mí. La mayoría de mis canciones encierran una emoción que evolucionó, que entendí.


Terminan, casi sin querer, siendo una sesión de terapia. Ese es el caso de Julia. Una canción muy biográfica en la que me es difícil rastrear un origen muy claro. Porque más que una historia creo que habla de una sensación que sentí varias veces y en varias etapas de mi vida, y que no había sabido identificar del todo bien. A fin de cuentas, me vino bien poderlo mirar desde los ojos de “varios Fedes”. Les di la capacidad de sanar. Definitivamente, uno nunca sabe cuándo terminan saliendo esas cosas.


Y a todas estas, ¿quién es Julia?


Confieso que ese juego me gusta: solo con una palabra la gente comienza especular, a llenar los vacíos y a inventar sus propias historias. En otra palabra, a apropiarse.


Sin embargo, en este viaje tras bambalinas no hay misterios. A mí, como a muchas escritores de canciones, me resulta muy útil hablarle a alguien, pero Julia no es una persona concreta, sino la fusión de varias personas e historias, de mi colección de dolores y aprendizajes. (El nombre, a modo de chisme, es un pequeño guiño a mis amados Beatles y una canción del álbum blanco. Además de ser un nombre que me parece muy hermoso y sonoro).


La canción (o al menos mi versión) habla sobre lo jodidos que pueden ser los duelos de algunas relaciones. Habla de ese tiempo en el que corazón se queda en un lugar que hace rato fue abandonado, de esas pequeñas trampas de la memoria que hacen que uno, a veces, vuelva a ese lugar.


Foto: Jhoan Alzáte / Producción ejecutiva: Arturo Cardozo (AP Records)

Otra canción ambigua


Hace rato quería hablar de aquel temita espinoso. Tenía un par de cosas por decir al respecto pero no fluía, entonces las dejé ahí, decantando. Como dicen, la mejor forma de encontrar es dejar de buscar y varios años después, cuando estaba en unos días de campo, silencio y tranquilidad, encontré la forma de hablarlo, como cuando uno encuentra un libro en la biblioteca de los abuelos, que es viejo y nuevo a la vez. Era 12 de diciembre. El año, 2019.


Siempre admiré la forma de escribir de Gian Marco. La idea musical inicial está altamente influenciada por algunas de sus canciones ambiguas, con música alegre y de celebración acompañada de letras emocionalmente complejas. Inspirado por esa influencia y a partir de esa premisa me puse manos a la obra.


En una noche y parte de la madrugada ya había canción. Las claves fueron: 1) Escribir como ese personaje que recuerda me sirvió mucho para ir hilando una historia. 2) Ese personaje tenía que estar muy consciente de su situación y de la importancia de dar un paso adelante, salir. 3) Era clave que no se quedara en el peligroso bucle del dolor, que viera una pequeña luz de salida. La esperanza tenía que ser el puerto de llegada. Básicamente en eso pensaba cuando escribí la canción.


Incluso, un par de días después de haberla hecho, me atreví a compartirla con ustedes:



Un collage emocional y musical


Un par de años después, tras haberla tocado en formato acústico en varios sitios y de que fuera parte del repertorio que solo algunos iniciados conocen, llegó el momento de grabarla. Creo que, sin temor a equivocarme, Diego y Mateo (los coproductores del disco) estarán de acuerdo en que Julia fue una de las más difíciles de aterrizar. Ahí quisiera destacar el trabajo tremendo de Diego y Teo para darle una unidad sonora al disco y llevar a Julia al lugar increíble al que llegó.


Finalmente, varias influencias y estilos terminaron confluyendo en el resultado final: el afrobeat, la música afroperuana, la timba cubana, el pop, y otro universo de detalles terminaron convirtiéndose en esta canción festiva para bailarse la pena, que esperamos que sigan disfrutando.


Yo solo me siento agradecido por el amor que le siguen dando. En el próximo concierto espero cantarla junto a ustedes ¡Ay Julia!





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