Ritual del Viento: la felicidad de lo efímero

Actualizado: 1 jun


Foto: Valentina Valencia


Sigamos sumergiéndonos en la intimidad de la música. En esta entrada, que bien podría llamarse “Fede aprendiendo a fluir”, van a conocer la historia nunca antes contada de Ritual del Viento, una canción compuesta y lanzada en 2017 a la que cada vez le tengo más cariño y que, felizmente, he notado que ustedes también.


La causa (Me entrego a este ritual del viento)


Comienzo este relato con dos aprendizajes personales. El primero es que la mayoría de las veces las cosas no salen como uno quiere. Eso no es necesariamente malo, pero entenderlo toma tiempo. El segundo es que, para embarcarse en una relación de cualquier tipo, antes hay que despojarse de expectativas. Sencillamente permitir que las cosas se desenvuelvan a ver si funciona o no, si la otra persona está en la misma frecuencia o no.


¿Por qué les digo eso? Porque algo así me estaba pasando cuando compuse Ritual del Viento hace más o menos seis años. La clásica situación: conocí una chica que, en los papeles, era perfecta para mí. Comenzamos a salir, la cosa funcionaba bien y me empeliculé. Pero no estábamos en la misma sintonía. En resumen, yo quería que la cosa se pusiera más seria y ella no. Ella solo quería divertirse y ya. El Fede no logró fluir y se pudrió todo. A lo mejor si me calmaba un poco lo hubiera pasado mejor, es así de simple.


Finalmente, ella ejerció abiertamente su libertad (no voy a entrar en detalles acá), y frente a eso no hay nada que hacer. Me tocó asimilar sí o sí. La forma más difícil de ejercer la empatía es tratar de entender objetivamente por qué alguien hizo algo que te lastimó. Y en este caso me di cuenta que ella no quería lastimarme puntualmente a mí. Lo sé porque, tiempo después, ya con las vainas un poco más elaboradas, hablamos largo y tendido sobre el tema. Ese momento fue sanador y todo comenzó a tener más sentido. Esa conversación fue la semilla de la composición.


La composición (Amar el abismo)


Observé que esa situación de “desbalance” entre las parejas era muy recurrente. En los meses en que transcurrió la historia que les acabé de contar, conocí otras situaciones muy parecidas y me di cuenta que había material para cantar sobre eso. La idea principal es la incertidumbre que se siente cuando estás con alguien y no sabes qué va a pasar mañana, esa sensación de vivir al borde del abismo.


Sobre cómo contar la historia me la jugué por algo más liviano. Quería que la canción fuera lo opuesto a mi propia experiencia: dos personas viviendo el presente, sin hacerse preguntas ni preocuparse por las consecuencias. Simplemente disfrutando eso que les estaba pasando.


Hablando de la composición como tal, normalmente escribo, construyo la melodía y la armonía simultáneamente. Este fue uno de los poquísimos casos en los que hice la letra completa primero y luego compuse la música. La idea era tan potente, que no quise condicionarla en un primer momento. La música se adaptó. Y luego se fundieron en una sola cosa que, para mí, sigue teniendo mucha unidad y sentido.


Este proceso creativo también tuvo otro factor diferenciador importante. Es la única canción que he compuesto con el ukelele. Saqué la armonía, empecé a hacer arpegios y eso me ayudó a darle una personalidad muy definida desde el principio e influyó en los arreglos. Recuerdo que inmediatamente la terminé, se las compartí a ustedes en Instagram, a ver qué tal les parecía. La compuse el miércoles 14 de junio de 2017 y acá está la prueba:



La producción (Déjame vivir a tu ritmo)


Después de haber lanzado mi primer EP y haber hecho muchos conciertos, ya me estaba tomando un poco más de confianza. Sentía que no podía dejar pasar mucho más tiempo sin sacar música nueva y, una vez compuse la canción, el proceso de producción y grabación fue bastante vertiginoso.


2017 fue un año en el que escuché demasiada música, y muy diferente. Escuché hasta que no dio más el disco racine carrée de Stromae (que lo sigo escuchando), pero también escuché a Javiera Mena, Kase.O, Gepe, Elvis Costello y un largo etcétera de artistas. No logro en este momento aterrizar alguno en concreto que me ayudara a definir el sonido de la canción. Pero con toda certeza esa coctelera de música en mi cabeza ejerció una influencia.


En este caso, la producción la realizó mi gran amigo Gerardo Giraldo, un músico tremendo que entendió de inmediato hacía donde quería yo que fuera la canción y encontró una sonoridad con la que me sigo sintiendo súper identificado. Me alegra muchísimo ver que el tiempo le está dando la razón al trabajo que hizo Gigi y que la canción cada vez le gusta a más gente.



Foto de la grabación de Ritual del Viento en el TEC Estudio


Fue la última canción que grabé junto a La Máquina Celeste (la banda que me acompañó en el inicio del proyecto) y la grabamos en el TEC Estudio, en San Antonio de Pereira, un estudio bellísimo ubicado en un municipio cercano a Medellín. Acá es importante hacer una mención especial a David Sierra, el dueño del estudio. Un tipazo que nos recibió con los brazos abiertos y que, con su trabajo, ha contribuido mucho a la profesionalización de los artistas del Oriente antioqueño. Después de esa experiencia de grabación, el vínculo con David y con el estudio solo se ha fortalecido.


¿Quieren saber cómo me hace sentir Ritual del Viento? ¡Los invito a escuchar este audio!




Ahora que saben la historia completa, los invito a escuchar Ritual del Viento en la plataforma digital que más les guste :) Gracias por leerme.






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